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TEMAS DE LA SEMANA

Ana María shua: ‘Las ideas se acaban, hay que aprovecharlas cuando se es joven’

Ha publicado unos 40 libros de distintos géneros: microrrelatos, cuentos, infantiles y novelas. A pesar de ese vértigo productivo, Ana María Shua dice que no tiene fantasía ni imaginación, que su oficio es combinar trozos de realidad. 

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ana maria shua (2) ana maria shua (2)

Podría armar una biblioteca sólo con sus libros, porque lleva publicada más de cuarenta obras. Su último volumen de microrrelatos Fenómenos de Circo (2011), explora las peripecias del circo pobre y sus extraños seres. Casi al mismo tiempo (2012), publicó el ensayo Todo sobre las mujeres, una denuncia a la misoginia que pocos entienden.
Nacida en Buenos Aires y con una sonrisa que contagia, Ana María reconoce que no tiene nada de imaginación, y es casi imposible creerle si se piensa en la cantidad de libros que ha creado. Madre de tres mujeres, esposa de fotógrafo y amante de la buena comida, confiesa que las ideas se acaban y que le gustaría convertirse pronto en abuela. Diario Z conversó con la escritora en el departamento que comparte con Silvio Fabrykant, en Barrio Norte, su lugar en el mundo.
¿Siente miedo al empezar a escribir un nuevo libro?
Tengo terror, pánico. Siempre pienso que debería ser la última obra, porque una sabe que hay un punto que ya no se supera. Se lo ve en la obras de otros escritores, tanto de genios como de mediocres, la gran mayoría tiene un punto culminante, y de ahí empieza una cierta decadencia. Incluso en Borges, Cortázar. A los mediocres y a los malos les pasa exactamente lo mismo. Pero una no sabe cuándo es exactamente ese punto, cuando llegó a lo más que podía dar. Entonces cada vez que se plantea un libro nuevo, por supuesto que el primer temor ese: no llegar a la altura de los anteriores, ni siquiera superarlo, pero llegar a la altura.
¿Se acaban las ideas?
Las ideas se acaban, es preferible aprovecharlas cuando uno es joven. Con los años se hace cada vez más difícil. Se empieza a reducir cada vez más el vocabulario.
¿O sea que las mejores ideas son las de la juventud?
Las ideas uno las tiene a ese edad. Después hay menos ideas o ninguna. Generalmente la gente tiene una muy buena idea o a veces dos, en toda su vida. Si no pregúntale a Einstein que a los 18 años empezó con la teoría de la relatividad, a los 25 ya la tenía prácticamente desarrollada y ya listo. Siguió trabajando en ese campo pero nunca pudo esbozar otra teoría. A los escritores nos pasa lo mismo, las mejores ideas las tenemos cuando empezamos. Y hay gente que empieza de grande, pero seguro que son ideas que las venían trabajando desde jóvenes, porque el escritor trabaja mucho sin llevar nada al papel, hay muchas ideas que uno las trabaja incluso sin escribirlas, hasta que en algún momento salen convertidas en letras.
¿Siempre quiso ser escritora?
Sí, en la primaria yo era la escritora más famosa de toda la escuela. Lo que pasa es que me parecía un sueño muy lejano y no sabía si iba a llegar. Tenía la idea de que era algo enormemente difícil, para ser escritora tenía que ser genial, uno podía ser un médico mediocre, un contador cualquier, o tener un oficio y hacerlo más o menos, pero si uno decidía ser escritor, tenía que ser genial. Ya en la adolescencia me empecé a dar cuenta de que muchos de los escritores que me parecían extraordinarios de chiquita, no eran tan buenos. Entonces pensé que tal vez sí podía ser una escritora, aunque sea mediocre (ríe). Si puedo ser mediocre, entonces arranco.
¿Dejará de escribir en algún momento?
Es posible, no sé si será lejos o no. En este momento estoy escribiendo una novela con mucho esfuerzo y sufrimiento, y quizá sea mi última novela.
¿Por qué escribe con tanto sufrimiento?
Porque es muy difícil escribir una novela y porque, con, cinco novelas publicadas, resulta muy difícil y complicado hacer una que sea radicalmente diferente de las demás.
Fenómenos de circo (2011) fue su último libro de microrrelatos, ¿se va a tomar un descanso?
Sí, siempre hago eso. Cambio de género para cambiar las baterías y despejarme. En el caso de los microrrelatos tienen que pasar varios años entre uno y otro para que me sienta en condiciones de hacer algo diferente y no repetirme.
¿Por qué la temática circense?
Fue un poco azaroso, me habían pedido para el diario El País un microrrelato para una nota, yo no tenía nada nuevo en ese momento y un poco por azar se me ocurrió el tema del mago con serrucho, ese número tradicional en el que serruchan a una mujer en una caja. A partir de eso empecé a pensar qué otros se me ocurrían y de la galera del mago empezaron a salir payasos, la carpa del circo, los enanos, y me encontré escribiendo sobre el circo. Cuando tenía cuatro o cinco textos, lo volví deliberado y arranqué a investigar para seguir ahondando en este tema.
En su libro hay mucho de los circos pobres.
Sí, en los circos pobres la gente hace varias cosas al mismo tiempo. El domador es el mismo que vende las entradas, el equilibrista es también el trapecista, son unos poquitos que se van turnando. Tienen un burro, dos gallinas…
¿Qué tiene que tener un libro de microrrelatos para que sea interesante?
Básicamente tiene que estar muy bien escrito. Yo creo que cualquier puede escribir un cuento breve, al igual que poesía. Todos pueden escribir poesía, pero no todos pueden hacer un muy buen libro de poesía.
Usted dijo que “la fantasía es limitada, pero la realidad infinita”, ¿qué la seduce más en la construcción de sus obras?
Yo no tengo fantasías, no tengo siquiera imaginación. Lo único que sé hacer es combinar distintos elementos que saco de la realidad. El proceso de la ficción es como el proceso del sueño. Uno sueña con cosas que nunca vio en su vida, uno lo que hace es combinar de una forma caótica elementos de una realidad que conoce. Y cuando uno escribe ficción pasa lo mismo con más control consciente. Pero lo que hacemos es eso, combinar trozos de la realidad. La ficción es eso, una buena combinación de realidades.
¿Qué la motivó a escribir Todo sobre las mujeres (2012)?
Este es el tercer libro que tengo de este tipo, es una recopilación de cuentos populares y refranes, y en este libro lo que agregué son citas de autor. El primero fue Cabras, mujeres y mulas, el segundo El libro de las mujeres y éste, Todo sobre las mujeres.
Hay mujeres que se sienten violentadas cuando la leen.
Absolutamente, eso me pasó. Sobre todo con el primero, porque ahí es sólo una recopilación de misoginia. Y muchas mujeres se sintieron ofendidas y maltratadas, porque ni leían el prólogo ni el comentario que seguía al cuento. Es una denuncia, son cuentos populares que han servido para enseñar a la humanidad a lo largo de los siglos. Está bueno que aprendamos a manejar esa situación, todavía más que las mujeres que se han sentido ofendidas y maltratadas. Y peor son las mujeres que bajan la cabeza y dicen: “Ay, sí, la verdad que tu libro tiene tanta razón, somos así, las mujeres somos malas, egoístas, crueles.” Es un libro que denuncia el prejuicio y hay mujeres que lo asumen, se lo ponen encima y cargan con eso. Las mujeres somos tan complicadas… como si los hombres fueran sencillos, ¿No?
¿Cómo ve la lectura actualmente?
Creo que se lee mucho, cuando era joven tampoco todos leían, algunos jugaban a la pelota y otros leían. En cuando a los adolescentes, creo que los lectores siempre han sido una minoría, los lectores de literatura de ficción son una elite. El mundo crece y cada vez hay más gente, y muchos más que ceden a la lectura. Cada vez se lee más y esa elite crece al compás del crecimiento demográfico. Hoy en las escuelas se fomenta mucho más lectura que en mi época. La literatura infantil no entraba en el programa, usábamos únicamente el libro de lectura.
¿En qué está trabajando?
En una novela… o no sé si terminará en novela. No puedo decir mucho porque no sé mucho. Esto pasa siempre con las novelas, uno verdaderamente no sabe qué va a pasar. Si se concretará o no. Creo que a todos nos pasa lo mismo. Las primeras versiones son muy ingratas, luego de eso todo se vuelve más placentero. Aunque al terminar el libro y publicarlo, uno no se siente satisfecho nunca.

Fuente Redacción Z
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