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TEMAS DE LA SEMANA

Alumbrado, barrido y polémica

Los diputados coinciden en la necesidad de actualizar el ABL, pero la oposición critica el modo.

Por francisco-yofre
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Tanto la oposición como el oficialismo señalan que uno de los puntos donde más se trabará el debate del presupuesto tiene que ver con el aumento del ABL, con que el gobierno porteño pretende recaudar 953 millones de pesos extra durante 2012. «La ciudad de Buenos Aires tiene un esque­ma para dotarse de recursos fis­cales sumamente regresivo, don­de el 68 por ciento se incorpora a las arcas porteñas gracias a lo que recauda sobre ingresos brutos, que son impuestos a las transac­ciones o a la producción, y sólo el seis por ciento merced al ABL, que es el gravamen a la riqueza», se­ñala Mariana Rivolta, especialista en presupuestos y asesora del le­gislador del GENMartín Hourest.

En la Legislatura existe un am­plio consenso acerca de la nece­sidad de un aumento del grava­men y señalan que existe un sistema que ha quedado desfasado con mu­chos inmuebles subvaluados. Los criterios acerca de cómo se hará ese ajuste es lo que provoca con­trastes. Para Gonzalo Ruanova, legislador de Nuevo Encuentro, «es sorprendente que el gobierno porteño aún no tenga un mapa digital para saber el precio real del suelo de cada propiedad. Lo que proponen con este incremen­to es un aumento del 70 por cien­to para todos por igual ya que se basa en aplicar un sistema de pro­medios para cada zona. No se puede equiparar una propiedad en Montes de Oca al 300, en Ba­rracas, con otra que está ubica­da a pocas cuadras, como puede ser Regimiento Patricios al 300 ya que ambas tienen un valor muy distinto a pesar de que están en la misma zona. Hay muchas fluctua­ciones en el valor de las propieda­des, incluso dentro de un mismo barrio. Por eso hay que hacer un ajuste intrazona».

En 2008 el Gobierno de la Ciu­dad aplicó un aumento de hasta casi el 300 por ciento en este tri­buto. Durante su implementación, para mitigar inequidades dividió a la Capital Federal en 82 zonas. Sin embargo, días atrás, Carlos Wal­ter, director de la Agencia de In­gresos Públicos (AGIP), organis­mo a cargo de la recaudación del impuesto, informó que la tasa de ABL estaba rezagada respecto a otros impuestos.

Para Martín Ocampo, legisla­dor del PRO, «el aumento mejo­ra las ecuaciones de equidad en el impuesto. Hay personas que pagan por propie­dades que en el mercado tienen el mismo valor, precios absoluta­mente disímiles. La distorsión lle­gó a tal punto que en 2011 se va a recaudar menos que lo que se recauda por las patentes de los autos. Los coches se valorizan o desvalorizan gracias al mercado pero las propiedades siguen con­geladas. Si se compara a la Ca­pital Federal con cualquier otro distrito del país, las diferencias son abismales. Por ejemplo, en la provincia de Buenos Aires, en Escobar, se paga 17 veces más que un inmueble del mismo va­lor ubicado en la Ciudad. co­rregir esta distorsión es poner en crisis todo el sistema tributa­rio de la Ciudad».

Actualmente el presupuesto tiene tres pulmones fiscales fun­damentales para engrosar las ar­cas porteñas: ingresos brutos; pa­tentes y ABL.

El primero de ellos aumen­ta por el crecimiento de la eco­nomía y la inflación; el segun­do por el valor de los vehículos, y el ABL sólo a través de una nor­ma legislativa. Así, si bien el está discriminado dentro del pro­yecto de presupuesto, se requie­re de una ley propia para imple­mentar cualquier aumento, según la legislación porteña. Se tra­ta de una de las llama­das leyes tarifa­rias, que según establece la le­gislación, requie­re de los votos de la mitad más uno del cuerpo legislativo.

El impuesto de ABL es uno de los llamados «tribu­tos a la riqueza» que viene muy atrás respecto a Ingresos Brutos que se lo denomina «impuesto a la producción».

«Un sistema justo no es aquel que sólo atiende a cómo se dis­tribuye la riqueza sino también a quién se le cobra. Es una cuestión de justicia distributiva», remata Ocampo.

DZ/km

 

Fuente Redacción Z
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