Tiempo en Capital Federal

16° Max 12° Min
Cubierto
Cubierto

Humedad: 63%
Viento: Noroeste 10km/h
  • Domingo 16 de Mayo
    Cubierto12°   17°
  • Lunes 17 de Mayo
    Cubierto11°   17°
  • Martes 18 de Mayo
    Muy nuboso11°   15°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Alicia Pierini: “Cromagnon fue el momento más doloroso en los diez años»

La titular de la Defensoría hace un balance de sus diez años al frente del organismo y de su desempeño en la gestión pública. Dice que para solucionar los problemas crónicos de la Ciudad se necesitan consensos más amplios.

Por Romina Calderaro
Email This Page
alicia_pierini

El tango reza que veinte años no es nada, pero todos sabemos que es una mentira piadosa y poética. Veinte años es mucho tiempo e incluso la mitad, una década, es un número considerable, sobre todo si durante ese período una sola persona consiguió estar al frente de una institución como la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, que registra un promedio de 90 mil demandas al año. Alicia Pierini es esa persona. El 4 de diciembre cumplirá 10 años en el cargo y decidió organizar un festejo en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pierini decidió celebrar la finalización de esta etapa con alegría y en diálogo con Diario Z hizo un balance de lo vivido: los logros, las cuentas pendientes y los momentos difíciles del decenio en el que le tocó discutir con tres jefes de Gobierno.

¿Se imaginaba que iba a estar tantos años en el cargo?
No, para nada. Pero deseaba mucho conseguirlo. En el 2003 yo tenía clarísimo que éste era el único cargo que me importaba ocupar. Alberto Fernández, que por entonces era el jefe de Gabinete de ministros, me ofrecía otros puestos, y yo le decía: “Alberto, vos me conocés. Respaldame para que sea Defensora del Pueblo”. Me presenté. No fue fácil porque tuve impugnaciones, pero conseguí más de 40 votos. Para mí ha sido un privilegio esta etapa porque estoy donde quise estar.

¿Por qué decidió celebrar?
Mis compañeros, los empleados de la Defensoría, vienen de 10 años de estabilidad y previsibilidad y sienten que se cae el mundo. De golpe se encuentran con un momento de incertidumbre. Que compartimos todos, porque la incertidumbre existe. Entonces la idea es festejar lo que tenemos, lo que hemos logrado, la amistad interna, la gente que ha estado trabajando con absoluta tranquilidad. Acá tenemos gente desde la recontra izquierda a la recontra derecha y todo el mundo se ha podido expresar porque hemos encontrado los canales de diálogo. Pero les vino el ataque de lo que puede pasar. Y lo que pasa ahora es fiesta: organizamos un acto de agradecimiento a todos los que me acompañaron estos diez años.

¿Cuál fue el momento más difícil de estos 10 años?
El incendio de República Cromagnon. Me agarró al año de gestión. Fue el momento más doloroso de estos diez años y nos pusimos al hombro el asunto porque había comenzado la feria judicial; de hecho no sé cómo la jueza estaba en Buenos Aires. Y nosotros acá teníamos a la mitad de los abogados con las licencias ya pedidas. Y yo sé por mi práctica profesional que testimonio que no se toma en caliente es testimonio que se desvirtúa, se cambia, se mezcla con lo que dicen otros o con lo que se lee. Nosotros abrimos la Defensoría para tomarles declaración a los sobrevivientes y la reacción de los equipos fue espléndida: todo el mundo estaba aquí abriendo las puertas a 8:30 de la mañana. Y por radio, empezamos a convocar a los sobrevivientes a declarar. Iniciamos el proceso de la toma de testimonios porque no queríamos que los chicos fueran a la comisaría a declarar y la jueza no tenía recursos.

¿Qué aprendió usted de esta experiencia?
A respetar a mi gente porque en el momento de emergencia estuvieron todos. Hubo gente que canceló vacaciones. Los 200 testimonios que tomamos nosotros los primeros días de enero fueron fundamentales para la causa. Alrededor del 20 de enero, la jueza logró tener su personal, sus computadoras y pudo continuar con la tarea, Fue conmovedor. Cada vez que terminaban de tomar un testimonio me lo subían a mí. Yo venía con mucha lectura de los testimonios de la Conadep por mi trabajo en derechos humanos y te digo que no había mucha diferencia. Fue terrible.

¿Y el momento más satisfactorio?
Creo que hemos logrado cambiar el paradigma del Ombudsman escandinavo que se dedica a hacer control administrativista de las quejas. Convertimos a la Defensoría en un órgano de Derechos Humanos del Estado, independiente del gobierno. La satisfacción está en que todas las defensorías del resto del país e incluso las del continente hoy están tomando nuestra doctrina y mis discursos. Creamos una nueva institución a partir de lo que había, que dicho sea de paso no era malo.

Usted convivió Aníbal Ibarra, Jorge Telerman y Mauricio Macri. ¿Cuáles son los problemas que ninguno consiguió solucionar?
Hay problemas endémicos en la Ciudad que requieren una dimensión mayor y sobre todo un consenso más amplio. Por ejemplo, los temas de urbanización. Luego están los casos concretos, que para nosotros son síntomas. Nosotros vamos del caso puntal al planteo de un tema y del tema a la política pública, que creemos que está fallando o que hay que implementar.

¿Cómo fue la relación con cada jefe de Gobierno?
Con todos he tenido diálogo, con algunos más que con otros. Pero mi diálogo fundamental es con los ministros, con ellos se debate la política pública. Los que llevan los temas son ellos. En realidad, los jefes de Gobierno tienen una mirada muy panorámica de todo. Con Macri tengo diferencias esenciales importantes, que tienen que ver con la inclusión de todos los trabajadores informales, de los cuales sólo incluyeron a los cartoneros, que en principio fueron considerados ilegales igual que los migrantes. Ahora los cartoneros están cooperativizados, los migrantes están documentados. Fue una dura lucha. Pero seguimos teniendo una diferencia sustantiva respecto de los derechos humanos en el espacio público que se expresa en los problemas con los vendedores ambulantes, con los manteros, con los limpiavidros, con los trapitos.

Ahora Macri envió un nuevo proyecto a la Legislatura para prohibir la actividad de trapitos y limpiavidrios…
Se viene otra embestida para el año que viene. Lo que haremos es volver a explicar que lo que aparece como ilegal aparece así porque en realidad no está regulado. Si el estado no regula el ordenamiento en el espacio público, rige la ley de la selva. En la ley de la selva está el más fuerte, el más prepotente y están las mafias. Cuando se regula, no hay mafias o las mafias quedan marginadas, entonces vos separás la paja del trigo. Este es un tema que no está saldado con Macri, pero sí con muchos de sus diputados, por eso Macri muchas veces veta las leyes. De todos modos, yo no estoy en contra del veto porque existe la posibilidad de insistir las leyes.

¿Los porteños son lo suficientemente conscientes de sus derechos?
Sí, pero hay muchas ventanillas que reciben quejas. En todos los CGP hay quienes reciben reclamos, también se reciben reclamos en las fiscalías y en la defensoría judicial y hay varios organismos no gubernamentales. Nosotros tenemos 90 mil consultas al año y superamos al resto de las instituciones. Por suerte, hay conciencia del reclamo.

¿Cuándo descansa usted? Se me ocurre que si uno se toma en serio este trabajo, no hay horarios ni fines de semana.
Depende de cómo se lo encare. Si vos trabajás solamente sobre la demanda, la demanda termina el viernes a las 18:30, cuando cerrás la oficina y no te preocupás hasta el lunes a la mañana. Pero yo trabajo los temas, hago investigación y doy clases. Yo descanso estudiando porque me gusta. Me gusta estudiar los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de la última doctrina en temas sociales y políticos. Pero cuando sacan una nueva ley de consumidores, le pido al jefe de área que la estudie. De tercera edad se encarga Eugenio Semino. Yo no estudio todos los temas porque tengo un equipo de profesionales muy sólido.

¿Dónde se imagina de acá en adelante?
Yo quise ser diputada, quise ser constituyente, quise ser defensora. Pude cumplir todos esos deseos. Ahora no tengo tanta claridad respecto del próximo paso. Pero hay muchas cosas que se presentan sin que uno las busque. Yo en su momento no busqué ser subsecretaria de Derechos Humanos. En el 89 estaba trabajando en el ministerio de justicia con Rafael Bielsa haciendo mediación y un día sonó el teléfono y me dijeron: “Están necesitando a alguien que venga del mundo cristiano, pero que sea peronista y haya transitado el mundo de los derechos humanos”. Y fui a hablar con Mera Figueroa. Yo nunca había hecho experiencia de estado y fue como ir a otro país: no entendía ni el idioma que hablaban. Después aprendí.

Preguntas de la A a la Z

A. Edad: 72
B. Barrio donde vive: San Telmo
C. Estado civil: Divorciada.
D. Signo: Sagitario.
E. Religión: Soy cristiana.
F. Equipo de fútbol: No tengo.
G.¿Sus hijos van a escuela pública o privada? Pública.
H. Nivel educativo: Soy abogada.
I.¿Cree en la amistad entre el hombre y la mujer? Sí.
J. ¿Tiene algún vicio le gustaría dejar? Tomar helados.
K. ¿Hace terapia? ¿Hace cuánto tiempo? Sí, hice como 16 años.
L. ¿Qué está leyendo ahora? Estoy releyendo Teoría de sistemas, de Ludwig von Bertalanffy.
M. ¿Cuál es su lugar preferido de la Ciudad? A mí me gusta mi barrio.
N. Infusión favorita: Mate amargo.
Ñ. De chico/a, ¿qué quería ser cuando fuera grande? Diputada. Y lo conseguí.
O. Dibujito animado preferido: No tengo.
P. Una salida nocturna: Me gusta mucho ir al teatro.
Q. Su comida preferida: Pollito con puré de manzana.
R. Un defecto: Me irrito intensa y brevemente con frecuencia.
S. Una virtud: Sé pedir disculpas.
T. Un personaje preferido de la historia: Perón. Lo sigo leyendo y no ha perdido un ápice de actualidad.
U. Un hecho que le cambio la vida: La dictadura.
V. ¿A qué hora se acuesta y se despierta? Me acuesto tipo 12:30 y me levanto a las 7:15
W. ¿Cena en su casa?
X. Un programa familiar preferido: Tomar mate con mis hijas y con los nietos.
Y. ¿Una cábala? La Virgen desatanudos.
Z. ¿Cuál fue su primer trabajo y a qué edad? Trabajé como procesadora del censo de 1960. Tenía 19 años.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario