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TEMAS DE LA SEMANA

Alejandro Fabbri: “No creo que la Argentina salga campeón”

El periodista acaba de editar un libro con historias poco conocidas de los mundiales de fútbol y habla sobre Brasil 2014.

Por Lucas Viafora
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fabbri

Desde Uruguay 1930 hasta Sudáfrica 2010 ocurrieron situaciones tan variadas como in­sólitas. Alejandro Fabbri las inves­tigó y las reunió. “El mundial es un lugar de encuentro de muchas cosas, de maratones de partidos, en algunos casos muy aburridos”, asegura el periodista que presen­tará su último libro, Historias se­cretas de los mundiales, en la Fe­ria del Libro el 10 de mayo, a las 20.30 en la Sala Victoria Ocampo. “Traté de buscar cosas poco co­nocidas”, cuenta.

¿Cómo surgió la idea de hacer este libro?

Siempre estaba la idea de ha­cer un libro sobre los mundiales y era algo que fui postergando porque al ser cada cuatro años no tenía mucho sentido hacerlo en otro momento que no fuera antes de que empiece un mun­dial. Son dos o tres historias so­bre cada campeonato. Hay algu­nas de corrupción, otras trágicas y algunas -po­cas- cosas positivas; al­gunas más conocidas, otras menos.

¿Cuáles fueron las historias que más te llamaron la aten­ción?

La historia de Matthias Sindelar, el número 9 de Austria en el Mundial del 38, que fue la figura del parti­do que Austria juega con Alema­nia en el estadio olímpico de Ber­lín, le baila el festejo de los goles a Hitler que estaba en el palco ofi­cial. Él era judío y de origen che­co pero jugaba para Austria y a los pocos días aparece muerto en su casa en Viena, supuestamente por un escape de gas. Se supone que lo mató la Gestapo o que lo dejaron inconsciente y murió. Al entierro fue muchísima gente y hoy la calle donde murió tiene su nombre. Después hay pequeñas historias. En el 34 Mussolini de­signó a los árbitros a dedo. AIta­lia la dirigió en semifinales y en la final el mismo juez, una cosa insó­lita que nunca más volvió a pasar. Estados Unidos le ganó a Inglate­rra en 1950 y la eliminó. Fue la pri­mera vez que Inglaterra participa­ba de un mundial y el autor del gol fue un haitiano que se cansó de Haití y se fue a vivir a Estados Unidos, jugaba al fútbol y traba­jaba en un bar. Volvió a Haití, fue héroe nacional y en los años 60 lo mató la dic­tadura de Duvalier.

Vos contás que en los mundiales del 34 y del 38 árbitros y jugadores fueron sobornados, amena­zados, presionados. ¿Con eso demostrás que las cosas que pasan hoy no son nuevas?

Eso pasó siempre, lo que sucede es que hoy hay mucha más visibi­lidad porque tenés TV, radio, in­ternet. Alo mejor no existe el so­borno en estado puro, como en la década del 30, del 40 o del 50, hoy le hacen una transferencia a la cuñada del juez de línea por in­ternet y no se entera nadie. An­tes era más ingenuo todo, había mucha menos gente metida en el fútbol, mucho menos dinero, son cosas que hacen que esto ahora sea un combo mucho más difícil de solucionar.

¿Queda claro también que este torneo lo ganan los po­derosos?

Amí me cuesta pensar en mundia­les arreglados. Tenés una cantidad de países importantes en el fútbol y una cantidad de países acceso­rios. Es difícil en un mundial aislar­se de lo que significa la política, el poderío económico, la localía, los arbitrajes.

El epílogo del libro está dedica­do a nombrar las excusas que ponemos los argentinos.

La Argentina es un país de excusas, hay una cultura de echarle la cul­pa siempre a algo. Y es muy difícil aceptar la superioridad o el mejor juego de otro. Esto pasa también en el fútbol local, donde el hincha siempre le echa la culpa al árbitro, a la pelota, al campo de juego, a la mala suerte. Argentina siempre tuvo algún problema en todos los mundiales. Y eso no es normal.

¿Qué novedades habrá en Bra­sil? ¿Estás a favor de introdu­cir tecnología?

Sí, por lo menos eso va a ocurrir, si la pelota entró o no, si salió o no, va a existir. Mucho más no va a ha­ber. El fútbol es un deporte muy conservador. Imagino un mundial complicado, con muchos proble­mas afuera de la cancha, conflic­tos sociales, policiales, incidentes y con dificultades serias para los ar­gentinos que estén allá.

¿Y en cuanto al juego?

Será una oportunidad para que sea un mundial ofensivo. Necesita­mos audacia y más goles, porque el fútbol en el mundo está en un nivel de decadencia importante.

¿Cómo ves a nuestra selección en Brasil 2014?

Está dentro de los 10 equipos que tienen chances de ganarlo. Que esté entre los 8 primeros sería lo lógico, si sale semifinalista sería bárbaro porque hace 24 años que Argentina no lo es. No creo que Argentina salga campeón, me pa­rece que está debajo de algunos equipos y no me parece que en Brasil se vaya a facilitar que salga campeón.

DZ/rg

Fuente Redacción Z
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