Tiempo en Capital Federal

22° Max 17° Min
Muy nuboso
Muy nuboso

Humedad: 66%
Viento: Este 25km/h
  • Jueves 2 de Diciembre
    Nubes dispersas17°   23°
  • Viernes 3 de Diciembre
    Muy nuboso18°   24°
  • Sábado 4 de Diciembre
    Cubierto con lluvias20°   23°
Estado del Tránsito y Transporte
Actualizado: 01/12/2021 16:18:24
Tránsito
Trenes
Vuelos
Cargando ...

TEMAS DE LA SEMANA

Alegría en la pelea, por Reynaldo Sietecase

La enfermedad de la Presidenta. El humor como receta. La hora de Boudou. Macri y los subtes.

Por Reynaldo Sietecase
Email This Page

En la última cumbre de líderes sudamericanos, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, anunció que en enero de 2012 se realizará una cumbre de mandatarios y ex mandatarios que, como él, enfrentaron y vencieron al cáncer. «Esa cumbre se va a hacer comenzado el 2012, después de que Lula termine la quimioterapia», dijo Chávez en un contacto telefónico con la televisora estatal de su país. Hasta sus más acérrimos enemigos le reconocen a Chávez el sentido del humor que exhibe cada vez que puede. El venezolano se sometió a un proceso de quimioterapia por un cáncer en la zona pélvica y no deja de hablar de un tema, hasta hace poco, considerado tabú.

La propuesta de la cumbre fue dicha, en tono de broma, a pocos días de que se le detectara al ex presidente de Brasil, Luiz «Lula» da Silva un cáncer de laringe. La afirmación en sí, es una señal de esperanza. Por un lado implica que se puede y se debe enfrentar a la enfermedad sin perder la alegría y, por el otro, que se puede ejercer funciones de gobierno en medio de esa pelea. Los presidentes de Brasil y Paraguay, Dilma Rousseff y Fernando Lugo, son claros ejemplos de ello. Chávez anunció: «No habrá cáncer ni fuerza que nos detenga». La presidenta argentina también se permitió bromear: «Voy a disputarles la presidencia pro témpore a todos». Antes agradeció el apoyo de sus colegas de la región, desde el venezolano hasta Sebastián Piñera. También dijo: «Quiero perdirles ayuda, no para mí, para el país». Fue una señal.

Cristina Fernández de Kirchner será intervenida el próximo 4 de enero por un equipo dirigido por el doctor Pedro Saco a raíz de un carcinoma papilar en la tiroides. Según la información brindada por el Gobierno, no existe metástasis y «no hay compromiso de los ganglios». La mayoría de los especialistas coincidieron en que se trata de una de las variantes menos malignas de la enfermedad y con altas posibilidades de recuperación a partir de la cirugía sin necesidad de quimioterapia. En buen romance: lo menos malo dentro de lo malo. La información amplia y precisa sobre la enfermedad, la confirmación de una intervención programada y la presencia de la Presidenta en distintos actos el día posterior al anuncio contribuyeron a llevar tranquilidad ante la conmoción inicial que generó la noticia.

Cristina Kirchner se tomará veinte días de licencia por enfermedad, lapso en el cual ejercerá la presidencia Amado Boudou. Esto también es alentador. Si esta desgraciada circunstancia hubiera ocurrido hace algunos meses, la incertidumbre hubiese sido grande. Julio Cobos fue durante varios años vicepresidente y opositor al mismo tiempo. «La biología nos enseña derecho constitucional», dijo con ironía. Boudou, en cambio, goza de la total confianza de la Presidenta. Ella misma lo eligió para que la acompañe en la fórmula presidencial y es el arquitecto de la última fase de lo que la primera mandataria califica como «el modelo». Con todo lo chicaneó: «Guarda con lo que hacés».

Al anunciarles a sus ministros que debían suspender sus vacaciones, se permitió criticar a Mauricio Macri sin citarlo: «Yo descanso en mi casa y no en Italia, como algunos suertudos». Le pidió también que asuma la administración de los subterráneos.

Las primeras reacciones de la oposición política fueron inmediatas. No se escatimaron mensajes de apoyo y solidaridad. Lo mismo ocurrió con miles de ciudadanos que eligieron las redes sociales y los medios de comunicación para expresarse.

La Presidenta conserva una alta consideración popular (un 65 por ciento de imagen positiva) y desde esa plataforma se dispone a enfrentar algunos desafíos trascendentes para su gobierno en 2012. La relación con la CGT y las corporaciones empresariales, la lucha contra la inflación y las consecuencias de la crisis internacional, están entre las más destacadas.

Desde el frente gremial provienen retos explícitos. Cuando todo indicaba que la confrontación quedaría congelada hasta después del verano. Se tradujeron en hechos las advertencias lanzadas en el club Huracán en el acto de Camioneros. El gremio de empleados de la AFIP, alineado con el titular de la CGT, lanzó un paro de cuatro días por el cambio de horario de atención al público. Más allá de la decisión inconsulta del titular del organismo con los horarios, la dimensión de la medida expresa otras cuestiones. «¿Si hubiese despidos qué harían? ¿Tomar rehenes?», se preguntó un funcionario nacional.

Finalmente se dictó la conciliación obligatoria. Por su parte, Pablo Moyano, secretario adjunto del gremio de Camioneros, lanzó una movilización a la cámara empresaria del sector en reclamo de un bono extra de 2.500 pesos que, según dicen los referentes del transporte, sólo las grandes empresas podrían dar. La idea es ganar la calle. Una demostración de fuerza con varios destinatarios.

El senador Aníbal Fernández habló de puja de poder detrás de los últimos reclamos sindicales. El secretario general de los Judiciales, Julio Piumato, lo tildó de «gorila». Una antigualla que revela el grado de tensión existente entre los antiguos «socios estratégicos». Dónde está el «verdadero» peronismo será uno de los argumentos más utilizados en la confrontación que se desarrolla adentro del PJ.

En medio de la conmoción por el estado de salud de la primera mandataria, se conoció la noticia de la compra de inmuebles en Puerto Madero, a nombre de una empresa de la familia Kirchner. Justo un día antes el filósofo José Pablo Feinmann, quien suele ponderar las políticas del Gobierno, habló en una entrevista con La Nación sobre el abultado patrimonio presidencial. La oposición utilizó sus dichos y los kirchneristas se enojaron. Feinmann fue el protagonista de una polémica tan irritante como necesaria. Algo está claro: negocios personales y gestión pública son contradictorios.

En tanto, la Presidenta deberá pasar por un trance que iguala a todos los mortales. Según las convicciones personales deberá poner la confianza en los médicos, en Dios o en los dos al mismo tiempo. Ni el ajetreo de la política ni los desafíos de la economía pueden ser más importantes que su salud. Los argentinos de buena fe hacen votos por su pronta recuperación.

DZ/km

Fuente Especial para Diario Z
Email This Page
0 Comentarios
Sé el primero en dejar un comentario!

Deja tu comentario