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TEMAS DE LA SEMANA

Adiós al luto. Por Reynaldo Sietecase.

La letra chica de la elección del domingo. Por qué la Presidenta necesita obtener un mejor resultado

Por Reynaldo Sietecase
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Se trata de los comicios nacionales menos emocionantes de la historia argentina. Tal vez la mayor incógnita pase por la cabeza de la Presidenta. Saber si el gesto de calzarse el celeste tocado de una comparsa en Gualeguaychú indica una decisión más honda: despedirse del luto a un año de la muerte de su marido. Por lo demás, no hay ninguna encuesta que habilite la posibilidad de un ballottage y todas señalan que Cristina Kirchner será reelecta. Según los mismos sondeos el oficialismo obtendrá un amplio margen sobre sus contendientes. A pesar de los pronósticos, siempre relativos ante la majestad del voto, nadie se relaja. Tanto en el Gobierno como en la oposición saben que hay más cosas en juego que el orden final de la grilla electoral. Mejorar la cosecha de las Primarias, por ejemplo, le permitiría a la Presidenta demostrar a gobernadores del PJ y sindicalistas que es capaz de imponerse sin apelar al «aparato». Es clave saber quién se ubicará en el segundo lugar y con qué porcentaje. ¿Saldrá de allí el líder de la oposición? Además Hermes Binner y Ricardo Alfonsín, Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, Elisa Carrió y Jorge Altamira tienen una suerte de interna propia. El futuro político de la mayoría de los candidatos se define el domingo.

Economistas de distinta orientación opinan que los próximos dos años serán más complicados para la Argentina. Se prevé algún impacto de la crisis global. Ante ese escenario posible, ningún voto es desdeñable. Un alto respaldo -por lo menos en la misma magnitud que en las Primarias, poco más del 50 por ciento- es la gran aspiración de Cristina Kirchner. En esa línea de análisis: obtener más votos que algunos de los gobernadores con aspiraciones presidenciales se constituiría en una señal de fortaleza que nadie en el peronismo podría obviar. Hay que tener en cuenta que no existe la posibilidad de otro mandato para la Presidenta.

Está en el manual del peronismo explícito: los votos disciplinan. El gobernador electo de Chubut, Martín Buzzi, es un buen ejemplo. El ahijado político de Mario Das Neves (vice de Duhalde), no dudó a la hora de expresar su apoyo a la candidatura de la Presidenta. En el peronismo no conviven dos gallos en el mismo gallinero. Aunque en este caso, hay que modificar el género de una de las aves para que el refrán funcione.

En el Gobierno consideran que un buen resultado funcionará también como dique de contención a las presiones gremiales. En especial después de la advertencia lanzada, el lunes pasado, por el titular de la CGT: «Si los gobiernos quieren prosperar y hacer prosperar al país, si los gobiernos quieren hacer una muy buena política, no se pueden divorciar de los trabajadores porque son los trabajadores los que generan riqueza y sostienen a los gobiernos». En el acto por el Día de la Lealtad no hubo ningún funcionario del Gabinete. Después de la muerte de Néstor Kirchner, la relación entre Hugo Moyano y la Presidenta no es sencilla. Hubo numerosas idas y venidas. Pases de facturas y reclamos mutuos. No es un lecho de rosas ni un campo de espinas. El 17 de octubre, la primera mandataria pidió «dirigencias sindicales a la altura de las circunstancias» y agregó: «Sepan que los principales defensores de este modelo deben ser, precisamente, los que han conseguido tantas cosas». Con todo, nada indica que la sociedad política entre el Gobierno y el dirigente camionero pueda quebrarse.

Las otras peleas
Con el resultado casi cantado, la disputa por el segundo puesto pasó a tener una trascendencia inédita. Muchos imaginan que desde allí se puede aspirar a liderar la oposición. Cómo si ésta fuese un conglomerado homogéneo. Pero la matemática no comulga con la política. Ni Binner, el opositor con más chance, ni Alfonsín vuelan en cielo despejado. El socialista tendrá una tarea titánica, mientras su fuerza gobierna Santa Fe en minoría legislativa deberá consolidar el Frente Amplio Progresista. Unificar discurso y bancadas será la prioridad si quiere convertir al FAP en una alternativa nacional. El desafío será cómo ubicarse a la izquierda del Gobierno y no partirse en el intento.

Alfonsín se entusiasmó con los triunfos radicales en intendencias importantes como Mendoza y Resistencia. La UCR tiene presencia territorial y muchos legisladores. Es probable que pueda resistir el chubasco de una derrota abultada pero su candidato pagará las consecuencias. En especial por la elección de Francisco de Narváez como socio político. Sólo con un segundo puesto, el hijo de don Raúl evitará los cuestionamientos internos y una crisis en su partido.

Alberto Rodríguez Saá juega su juego. Promete wifi «para todos» y también construcción masiva de viviendas. Selló un acuerdo con De Narváez en Buenos Aires y hace explícito su principal objetivo: obtener más votos que Duhalde. Los duhaldistas lo asociaron al Gobierno y le reprocharon a su estilo. Hubo pegatina de carteles con la consigna «el 23 votá a Rodríguez Kaá». El Alberto devuelve cada golpe e imagina un futuro de convivencia con el gobierno nacional. Duhalde, en tanto, aparece resignado. Una cosecha menor a la obtenida en las PASO (un empate técnico con Alfonsín) lo dejaría casi en retiro efectivo.

De la mano de Jorge Altamira, la izquierda clasista podría colocar algún diputado nacional. Incluso terminar mejor posicionada que la Coalición Cívica. En este caso «el milagro para Altamira» podría precipitar la descomposición final en el partido de Carrió. Lilita ya anunció su mudanza a una chacra en Exaltación de la Cruz. Un destino, dijo, acorde con sus expectativas de descanso. La dirigente chaqueña se siente incomprendida. En política ésa es la mejor manera de evitar cualquier autocrítica.

Tres bochornos
¿Puede un funcionario ser eficaz en su gestión y a la vez un matón? ¿Puede ser honesto y al mismo tiempo violento e intolerante? Con Guillermo Moreno las respuestas son afirmativas. Hasta ahora la leyenda parecía crecer de la mano de opositores y empresarios molestos con sus decisiones. Esta semana, el secretario de Comercio fue filmado mientras la emprendía a trompadas contra un militante del PRO. Las grescas son tan repudiables como previsibles en una campaña electoral. Lo que no tiene antecedente es que un funcionario de su rango se comporte como un barra brava. Un nuevo episodio de fuego amigo. La actitud de Moreno es incompatible con su rol de funcionario en un gobierno democrático. Contradice el discurso de la Presidenta. Peor aún, lo desacredita. No censurar la violencia es avalarla. En los gobiernos como en los barcos, muchas cosas útiles se transforman en lastre.

Miguel del Sel en una de sus giras para apoyar a los candidatos de Eduardo Duhalde, la emprendió contra la Asignación Universal por Hijo. «(Por el subsidio) se duplicó, se triplicó la cantidad de embarazos de pibitas de 13, 14 años», dijo y citó una conversación con el director del hospital de Villa Ocampo. Horas después el médico Daniel Catalani lo desmintió. Vaya como ayuda memoria: Del Sel quedó a unos pocos miles de votos de ser gobernador de Santa Fe.

Los últimos spots radiales y televisivos de De Narváez vuelven a apuntar sobre la inseguridad. El millonario es el candidato del miedo. En sus primeros avisos, un matrimonio se negaba a auxiliar a una persona que pedía ayuda. En otro, varios ciudadanos caían muertos. Ahora eligió una frase reveladora para subrayar su propuesta: «Haga justicia por mano propia». Ya lo decía el gran Tato Bores: «Si quieren ser felices no analicen».

 

DZ/sc

Fuente Redacción Z
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