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Actualizado: 20/09/2016 09:27:39
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TEMAS DE LA SEMANA

Ademys: «Las maestras de Agustín hicieron lo correcto»

Docentes porteños realizan una jornada de protesta para pedir justicia por Agustín,  el chico asesinado a golpes por su padrastro. Piden la reincorporación de la directora y de la maestra del Jardín 2 de Flores. Convocan a parar el miércoles 15.

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jardin 2 de flores
paro_docente Se lleva a cabo una jornada de protesta en el Jardín de Infantes Nro. 4, distrito escolar 8, convocada por la Unión de Trabajadores de la Educación, presentes en el reclamo por la separación de la directora y de una maestra para evaluar si habían seguido el protocolo en el caso de un alumno del jardín que murió por una golpiza que le dio su padre. Eduardo López, secretario general de UTE.
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Docentes del gremio ADEMyS escribieron una carta que fue compartida  a la comunidad del Jardín 2 del barrio de Flores:

A las Familias:

Hace poco más de un mes, Agustín Marrero fue asesinado a golpes por su padrastro. Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia y así nos enteramos de que Agustín era alumno del Jardín de Infantes N° 2 del barrio de Flores. En esos 28 días de asistencia al jardín, Agustín presentaba lesiones físicas que su familia justificó con certificados médicos en los que se acreditaba el origen accidental de las mismas. Las maestras hicieron lo correcto para averiguar las causas de dichas lesiones, en ningún momento se dejó de lado al niño, en ningún momento se hizo la vista gorda. Un domingo de junio, el padrastro de Agustín le quito la vida a golpes y desde entonces hay una risa menos en la sala naranja.
Transcurrido un tiempo, el Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad decidió sumariar y separar del cargo a la maestra y a la directora del jardín. Inmediatamente las familias, los alumnos y los docentes de la escuela, que se niegan a aceptar que el gobierno les quite a su directora Elsa y a la maestra Alejandra, organizaron abrazos y manifestaciones en la puerta de la escuela, las rodearon de afecto y sobre todo de confianza, porque la propia comunidad sabe que ahí, en esa escuela pública se protege y se contiene a los niños y niñas cada día. Sin embargo, el viernes pasado el ministerio decidió de manera arbitraria desplazar de sus cargos a la docente y a la directora.
El mismo gobierno que mantiene y profundiza un recorte en el presupuesto de la educación pública, el mismo gobierno que no implementa las medidas necesarias para evitar que haya víctimas de violencia de género o violencia intrafamiliar, o que dichas víctimas cuenten con los recursos necesarios para no tener que padecer ese aberrante drama, el mismo gobierno que fue vaciando los gabinetes psicopedagógicos, el mismo gobierno cuyos funcionarios no mandan a sus hijos a la escuela pública, busca en nuestras compañeras un chivo expiatorio, busca responsabilizar a las docentes y quitarse el peso de tener que desarrollar políticas públicas reales para resguardar los derechos de la niñez, de la juventud y de las mujeres.
Los docentes porteños decimos ¡Basta! Porque no queremos más niños víctimas de violencias, ni queremos más persecución hacia nosotros. Decimos ¡Basta! Porque no aceptamos trabajar con miedo y no nos van a doblegar en nuestra defensa de la escuela y de sus maestros y alumnos. El gobierno es responsable del abandono de la educación y la salud pública, y no los docentes.
Los docentes de toda la ciudad decimos ¡Basta! Queremos a Elsa y a Alejandra adentro de su escuela, donde todos los alumnos y familias ya sufrieron la pérdida de Agustín, donde todos sus niños las esperan y lloran por ellas.
Por todo esto es que el miércoles vamos al paro, para acompañar a las maestras, para movilizarnos con ellas, para saber que no estamos solos, aunque los golpes que recibe la escuela sean duros y cada vez más profundos. Nosotros tenemos la fortaleza de lo colectivo, el cariño de nuestros alumnos y el acompañamiento de nuestras comunidades para salir adelante, para encarar nuestra tarea cotidiana, para defender a nuestros pibes con las pocas herramientas con las que contamos, pero sobre todo con un amor muy grande por la escuela.
Ademys

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