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Abuelas de Plaza de Mayo sobre el caso Herrera de Noble

Comunicado completo de la organización de derechos humanos tras primeros cotejos.

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A continuación, el comunicado completo de Abuelas de Plaza de Mayo ante los resultados de los primeros cotejos de ADN de Marcela y Felipe Herrera de Noble y ante las críticas recibidas por la organización de derechos humanos:

«Estamos reunidos para informar sobre el resultado del segundo cotejo de los ADN de Marcela y Felipe, que luego de años de que las familias querellantes, Abuelas y la justicia lo solicitaran, accedieron a realizarse los exámenes de ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG) como marca la ley. El viernes 15 de julio cerró la segunda etapa del cotejo de los perfiles genéticos de Marcela y Felipe con los familiares que buscan niños secuestrados entre 1975 y 1976. El Banco Nacional de Datos Genéticos comunicó a todas las partes que el ADN de Marcela fue entrecruzado con el de 55 familias. En 52 casos, los perfiles genéticos excluyeron pero, en tres casos, la información genética disponible resultó «insuficiente» para excluir o confirmar vínculo biológico. En el caso de Felipe, el ADN fue entrecruzado con 57 familias y con una de ellas no se pudo arribar a un resultado concluyente.

Esto significa que la información genética de tres familias -ya que la de Felipe coincide con una de las de Marcela- no alcanza para determinar si Felipe y Marcela mantienen o no parentesco con ellas. El Banco se encuentra en permanente construcción, ya que existen muchas familias que desconocían que sus hijas o nueras se encontraban embarazadas al momento de desaparecer. Gracias a investigaciones a partir de testimonios de sobrevivientes de centros clandestinos de detención, lentamente se han ido reconstruyendo casos de embarazadas e incorporando el perfil genético de sus familias al Banco.

Es por eso que no existe un resultado negativo. Las Abuelas continuamos expectantes a los nuevos cotejos y a la posibilidad de que el Banco se complete para saber si Marcela y Felipe son o no hijos de desaparecidos. El cotejo con el resto del Banco continuará luego de la feria judicial, sólo entonces habrá concluido la pericia. Lo que sí está probado, desde 2002, es que los expedientes fueron armados y que hubo una sustracción y retención de dos chicos, como así también que fue alterada ilegalmente su identidad.

Nos dicen que pidamos disculpas, pero disculpas deberían pedir el Estado terrorista que borró las huellas de nuestros familiares, disculpas deberían pedir quienes ocultan información para que no podamos encontrar a nuestros nietos, quienes utilizan nuestro dolor para hacer oportunismo político, quienes mantienen pactos de silencio para que a 35 años del último golpe de Estado no podamos saber qué ocurrió con nuestros hijos y dónde están los cientos de nietos que aún falta encontrar.

Las Abuelas de Plaza de Mayo hace 34 años que venimos buscando a nuestros nietos desaparecidos durante la última dictadura militar. El terrorismo de Estado mató a nuestros hijos y se robó sus niños, nuestros nietos. Los secuestró, los escondió, les cambió su identidad y ocultó toda la información que nos hiciera posible llegar a ellos. Desde que empezamos este camino visitando orfanatos, juzgados de menores, hospitales, casas cunas, jardines de infantes, preguntamos a quienes pudieran tener algún dato que nos acercara a ellos. Siempre con el anhelo de encontrarlos, primero para cambiarles los pañales, luego con la ilusión de llevarlos al jardín, más tarde acompañarlos a la escuela primaria y poder contarles quiénes fueron sus padres, y así hasta el día de hoy. Cuando comenzamos esta lucha jamás pensamos que estaríamos buscando a hombres y mujeres de más de 30 años, algunos incluso ya padres.

A pesar del dolor que nos causa esta herida de saber que en algún lugar se encuentran los hijos de nuestros hijos y que la impunidad de años y los pactos de silencio no nos dejan abrazarlos, siempre elegimos el camino de la justicia y sus tiempos. Detrás de cada nieto hay una familia, personas de carne y hueso que no vemos la hora de saber dónde está, cómo fue su vida. El tiempo pasa inexorablemente y año a año una Abuela se nos va sin haber podido conocer a su nieto o nieta. Este delito atroz, permanente, de lesa humanidad, sólo podrá cerrarse cuando los que saben dónde están nuestros nietos tengan la compasión de decirlo. Queremos saber dónde están y recuperarlos».

DZ/km

 

Fuente Redacción Z
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