“Pedimos reunirnos con la ministra de Educación y nunca nos respondió”, se despacha con bronca Natalia Fiori, una de las mamás de la Escuela Integral Interdisciplinaria Nº 17 del barrio de Villa Real. Allí, padres y docentes, con el apoyo de los vecinos, realizarán este jueves un abrazo a la escuela para protestar por la venta de la escuela.
Hace un mes se enteraron de que el edificio escolar al que concurren sus hijos –que el Estado porteño alquila desde 1934–había sido vendido al Sindicato de Camioneros para ampliar su polideportivo. Allí funcionan dos instituciones –la EII Nº 17 y el CENTES Nº 3– dedicadas a chicos con trastornos severos y discapacidades conductuales, cognitivas y motoras que hace cinco años están peregrinando de mudanza en mudanza. Cuando creían que finalmente habían encontrado su lugar, se enteraron de que serán desalojados. ¿A dónde irán? Esa es la principal incógnita. Ningún funcionario les ofreció una respuesta.
La bronca subió más cuando apareció en YouTube un video en el cual se ve al líder del gremio camionero, Pablo Moyano, recorriendo las instalaciones de la escuela junto a su comitiva. Los funcionarios del Ministerio de Educación fueron quienes les abrieron las puertas. Ahora, Natalia rezonga porque la ministra, Soledad Acuña, no se acercó a la escuela para darles explicaciones a padres y maestros. En la Legislatura fueron presentados dos pedidos de informe, uno de Marcelo Ramal (FIT) y otro de Maximiliano Ferraro (CC).
“Queremos saber por qué nos mudaron acá si desde marzo de 2015 sabían que el edificio estaba en venta y que en 2013 el gobierno de la Ciudad había dejado de pagar el alquiler”, se queja.
“Por lo que pudimos averiguar, la escritura todavía no se cambió, así que no sabemos si se consumó formalmente el traspaso o si hay un boleto de compra-venta. Nada. La directora del Área Especial, María Zambruno, nos dice que nos quedemos tranquilos pero no nos da ninguna certeza”.
Un rumor que los puso en alerta fue que los mudarían a una escuela especial en el barrio de Floresta, a la vuelta de la cancha de All Boys. Pero los padres no quieren más mudanzas: ya tuvieron tres en cinco años.
Tampoco los vecinos de Villa Real quieren que se consume la venta del edificio. Ocurre que fue la primera escuela del barrio, hace ya más de cien años. Y no quieren que se convierta en otra cosa.
DZ/nr
Fuente Redacción Z
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