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TEMAS DE LA SEMANA

¡A ya saben qué, que se acaba el mundo!

Dice Vera Killer que si se siguen emborrachando para matar las penas van a terminar con cirrosis. Por eso decreta que junio es el mes del sexo y propone embriagarse con revolcadas.

Por Vera Killer
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Woman in Drink

Es mi cumpleaños, algo que me predispone a la fragilidad, pero no es por eso. Es absolutamente cierto que todo se está poniendo cada vez más fulero y mantener la alegría viene siendo una cuesta arriba tipo Everest. Esta reflexión es más que nada porque ya comienza el prometido segundo semestre, ese norte absurdo y efímero en el que supuestamente todos íbamos a ser finalmente felices. Queda claro hace rato que junio, en realidad, es el momento en el que ya no queda chance para creer que algo vaya a mejorar en 2016 (salvo que inventen un tercer trimestre). ¿No?

Ante el fin de todo changüí, casi frente al paredón contra el que nos vamos a estrellar como polillas en lámpara, veo que muchos empinamos el codo cada vez más. Una copita al llegar del trabajo o porque no hay trabajo, un drink porque empieza o termina el fin de semana, un vermusito relajante para terminar el día, la cerveza para compartir con otros desgraciados. Alcoholizarnos, beber para olvidar, entregarse al vino porque el mundo nos hizo así.

Creo que es la estrategia que varios encontramos para pasar el cotidiano levemente achispados y no quebrarnos, para ponerle algo de color a la pátina mediocrizante que avanza sin pausa. El problema, en materia etílica, es que eso arruina el hígado, aplaca la energía, te pone en peligro de convertirte definitivamente en parte de un rebaño. Porque emborracharse todo el tiempo es, aunque uno divertidísimo (cuando no pega triste), el opio de los pueblos.

Es imprescindible encontrar alguna otra actividad embriagadora para alternar. Por eso creo, propongo, decreto (ahora que están de moda los decretos, y en este caso realmente es de necesidad y urgencia) que junio sea el mes del sexo. Tomémonos 30 días para revolcarnos mucho, más de lo habitual, a toda hora, sin parar. Y nada de lloriquear que no tienen con quién, que están cansados o cualquier excusa basada en la queja. No señores y señoras. No lo voy a permitir.

Junio va a ser el momento ideal para por ejemplo darle una oportunidad a esa persona en duda y pum, agarrar viaje. ¡Sexo! En el mes seis todos vamos a dormir menos, pero vamos a ejercitar más. ¡Sexo! Es tiempo, es hora, de lanzarnos a la aventura. No hacerlo es ilegal. Porque el sexo embriaga como el alcohol, pero sin llevar a nadie a la cirrosis. Y genera endorfinas que dan ganas de hacer cosas en vez de dar resaca. Y nos necesitamos despiertos, afiebrados, calientes. ¡Sexo!

Ojo, esto tampoco quiere decir que abandonemos nuestros whiskys y vinitos relajantes. No. “Un buen balance de ambas cosas es lo ideal”, me apuntan acá al oído mientras escribo estas líneas y me siento de acuerdo. Así que agárrense fuerte, que si se hunde el barco lo mejor es que nos encuentre retozando como conejos. Ah, y chin chin, compañeros.

DZ/dp

Fuente Redacción Z
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