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TEMAS DE LA SEMANA

Nuevas áreas naturales, protegidas pero sin plan

Por Julián López y Diego Sasturain. A fines de 2012 se creó por ley la Reserva Constanera Norte y se cambió la clasificación del Lago Lugano a “urbanización parque”. Estas medidas protegen los espacios, pero aún no hay planes concretos para administrarlos.

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Las plantas y animales encuentran lugares libres y se instalan como pueden en medio de la urbe. Detrás de Ciudad Universitaria, frente al río, encontraron desde hace décadas un espacio en los terrenos ganados al río. Allí viven aves, reptiles y mamíferos. Algo similar ocurre en el Parque Roca, a metros de donde se juega la Copa Davis. Grupos de vecinos y aficionados consiguieron protegerlos por ley. Consultado por Diario Z, en el Ministerio de Ambiente y Espacio confiesan que al ser ambas leyes muy recientes todavía no se han definido políticas básicas para gestionarlos. En los dos casos, se trata de obras abandonadas que encontraron otro uso.

EXTENSIÓN UNIVERSITARIA

En los años 60 se le ganó terreno al río detrás de la Ciudad Universitaria para extender el campus y construir nuevos edificios. Nunca se hizo, y como pasó en Costanera Sur, la flora y la fauna fueron colonizando esa franja de tierra por el aporte aluvional de semillas que fue trayendo el río. Desde hace años que la zona no tenía un estatuto claro y era sujeto de disputa entre defensores del entorno natural, urbanizadores y algunas personas que vivían allí. El 13 de diciembre, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó el proyecto del legislador Adrián Camps (PSA – Proyecto Sur) que establece el área como reserva. De esta manera se logró preservar un espacio natural que continúa un corredor verde sobre la costa del río para preservar las áreas de desplazamiento de las aves. “Es un lugar muy particular –explica el legislador– una lengua de tierra de 18 hectáreas que tiene un humedal pantanoso conectado con el río, una zona de bosque nativo, un pastizal y una enorme riqueza de biodiversidad”. Según un relevamiento de la Facultad de Ciencias Exactas, en estas 18 hectáreas residen más de 200 especies de aves, pequeños mamíferos y representantes del mundo vegetal. “Costó muchísimo sacar este proyecto –relata Camps– porque las tierras son propiedad de la Universidad de Buenos Aires y tenían un convenio con la ciudad para hacer un parque público que caducó cuando llegó la administración macrista. El anterior proyecto no estaba mal, pero era demasiado intervencionista, querían construir una fuente, por ejemplo, y tuvimos que realizar un gran trabajo político con mis asesores, las autoridades universitarias y el ejecutivo de la ciudad para consensuar los diferentes intereses que había sobre el espacio.”

PLANES INCONCLUSOS

La ley declara reserva a toda la península, pero tiene diferente zonificación: reserva intangible y zona de investigación para alumnos, para el bosque y el humedal más cercano a la ciudad y urbanización parque para los pastizales y la franja costera, donde ya están las obras realizadas. El proyecto inconcluso consistía en una parquización casi completa de estos terrenos, pero las obras están frenadas desde 2007. Recorriendo la zona, se pueden ver caminos de hormigón, escalinatas que descienden hacia el río y los muros internos y externos del parque, que continúa la línea del Parque de la Memoria. Un tema aparte es la estructura del puente incompleto, que cruza el humedal y se encuentra cerrado. Esta zonificación se hizo de acuerdo con Plan de Manejo de 2007, elaborado de manera conjunta por las autoridades de la UBA, la Facultad de Diseño y Urbanismo, la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, el Gobierno de la Ciudad y la ONG Aves Argentinas. La ley, tal como fue sancionada, estipula que la UBA y el Gobierno de la Ciudad deberán ponerse de acuerdo sobre cómo se gestionará la Reserva. Consultado por Diario Z, Ambiente y Espacio Público, el ministerio conducido por Diego Santilli, comunicó que, al ser la ley muy reciente, todavía no se elaboraron planes al respecto. En estos momentos, las zonas de acceso público se encuentran abandonadas y sin acceso formal. Sobre el río puede verse gente pescando y chicos bañándose.

LAGO LUGANO, ENTRE SAQUES Y BRONCEADORES

En la otra punta de la ciudad, la naturaleza encontró otro lugar aprovechable en una obra en desuso. El Lago Lugano está ubicado en el sector C del Parque Julio A. Roca, entre las avenidas Roca, Escalada, 27 de Febrero y el arroyo Cildáñez. Dentro del mismo predio, está el estadio Mary Terán de Weiss –donde se juega por estos días la Copa Davis–, un complejo de canchas de tenis y, en verano, una playa artificial. El Lugano forma parte de un sistema de tres lagos artificiales interconectados construidos en la década el 40 para compensar inundaciones y desbordes del Riachuelo en la cuenca del arroyo Cildáñez, que abarca los barrios de Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo. Son el Soldati, el Lugano, y el de Regatas, que está ubicado dentro del Autódromo. El Lugano tenía un sistema de bombeo para enviar agua al Soldati –que está ubicado más alto– para acumular el agua de lluvia allí y evitar que se inunden las zonas más bajas cuando el Riachuelo está alto. Hoy esas bombas han desaparecido, el lago Soldati está prácticamente seco, y en el Lugano comenzaron desde hace unos años a instalarse más de 100 especies de aves, reptiles y mamíferos como coipos y cuises. Es que la naturaleza aprovecha esos espacios tranquilos y abandonados por el hombre en el medio de sus propias ciudades.

Un grupo de vecinos junto con el legislador Adrián Camps logró modificar la zonificación de distrito deportivo por la de Urbanización Parque. La ley se aprobó en noviembre de 2012. “Ahí hubo una iniciativa de los vecinos de Lugano muy importante y de muchos años para proteger esa zona que tiene una biodiversidad muy alta –explica el legislador– es la única zona que tenemos en el Sudoeste de la ciudad para la migración de las aves que hacen escala en el lago y van y vienen de las lagunas bonaerenses. Se desarrolla también una importante actividad educativa para las colonias de vacaciones y las escuelas de la zona que llevan a los alumnos a avistar las aves, los lagartos, las tortugas, y la mayoría de la gente no lo sabe, ahí también está una de las playas de Macri, esas con reposeras amarillas”.

Pablo Aguilar es jardinero profesional, vecino de la zona y fue uno de los promotores de la conservación de la riqueza natural de su barrio. Durante el día se dedica a los jardines en los que trabaja y en los ratos que le quedan se junta con otros vecinos, con naturalistas y con miembros de ONG de defensa del ambiente. “Los vecinos tienen muy poca relación con el ecosistema del lago, no lo conocen, lo ven y dicen ‘con este espacio hay que hacer algo’, proponen cortar el césped y ‘limpiar’ porque les parece desprolijo, cuando lo que hay que hacer es dejar que el lugar se desarrolle naturalmente. Cortar el césped supone desterrar especies botánicas que necesitan ese ambiente, la orquídea terrestre que se desarrolla sobre el pasto al amparo de la sombra, por ejemplo, y si la idea es la fumigación masiva para evitar los mosquitos no me parece adecuada; el sistema se regula a sí mismo y las larvas son parte y resultan alimento de peces y renacuajos” –concluye.

NEGOCIOS PRIVADOS Y ESPACIOS PÚBLICO

La declaración de Urbanización Parque está lejos de poner al lago fuera de peligro. En una de las orillas, sobre el fondo del predio, en la esquina de Av. Escalda y 27 de Febrero, a metros del Riachuelo, está emplazada una de las playas del Gobierno de la Ciudad –la otra está en el Parque de los Niños, en Av. Gral. Paz y Cantilo. Hasta allí llegaron las cuadrillas municipales que “plantaron” la arena que remeda las costas marinas y cuyas instalaciones ofrecen duchas, sombrillas, reposeras, espacio de biblioteca y lectura, bicicletas fijas y a la sombra para practicar spinning y una serie de servicios que, sin duda, son importantes a la hora de que los vecinos que no salen de vacaciones disfruten un poco de veraneo en la ciudad. El problema aquí radica en la ubicación elegida y esta no es una cuestión menor. Por una parte, está el lago, del que sólo la separa un alambrado, y por detrás, 27 de Febrero, una de las más importantes vías de tránsito pesado de la zona sur, con el ruido y las emanaciones correspondientes. “Acá no es necesario cortad el césped ni ‘embellecer’ con ninguna planta ornamental porque aquí crecen las especies propias de este ambiente. Además no se entiende: ¿por qué proponen a la gente que venga a esta playa a escasos 20 metros del famoso Riachuelo que tiene un nivel de contaminación altísimo? Éste no es el lugar adecuado para poner esa playa”, comenta Gustavo Ball, otro de los vecinos de Villa Lugano que se juntaron para defender al lago en la asociación civil Gente de Lugano. Diario Z recorrió el lago con él y descubrió algunas cuestiones importantes. El parque está vigilado por personal de seguridad que interroga a quienes quieren entrar. Esta contingencia no tendría relevancia si no fuera porque los parques son espacios públicos en los que la entrada no reviste ningún tipo de restricción para los vecinos. Pero esto no es tan así. “Desde que se hizo el estadio y la escuelita de tenis de José Luis Clerc este sector quedó prácticamente privatizado –cuenta Gustavo– porque al estadio sólo accedés si pagás una entrada y para jugar al tenis tenés que pagar la cuota que corresponde a la escuela”, agrega. Las canchas de tenis de la escuela privada terminan a pocos metros del borde del lago. Los montículos de polvo de ladrillo pueden notarse en la orilla y entrando al agua. Gustavo explica: “Eso es de cuando arreglan las canchas y les cambian la superficie de polvo de ladrillo: directamente lo tiran al agua”. Cabe señalar que el lago, junto con todo el Parque Roca y otras zonas verdes del sur están bajo el Plan Maestro para la Comuna 8 –impulsado por legisladores PRO y aprobado también en diciembre último– que incluye una serie de proyectos que avanzan sobre los espacios verdes y que pone en manos privadas, entre ventas y concesiones, 500 hectáreas, entre ellas 32 que se destinarán a un playón de carga y descarga. El Ministerio de Ambiente, consultado sobre la superposición de actividades que se dan en el mismo predio (la playa, las canchas de tenis privadas o semiprivadas y el lago recientemente protegido) y sobre si existe un plan para ordenarlas, respondió lo mismo que en relación a la reserva ecológica: la ley es muy reciente y aún no se avanzó sobre el tema.

Fuente Redacción Z
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